¿Por qué viajamos en este auto?

¿Por qué viajamos en este auto?

Queremos compartirles que inicialmente nuestro viaje, y nuestra aventura, iban a ser con mochilas. Recorrer el mundo llevando la casa en la espalda. Nos habíamos mentalizado con la idea. Incluso empezamos a comprar las mochilas que se adaptaban a nosotros, la marmita liviana, pensando en la ropa que íbamos a seleccionar para llevar, y así ideando un poco el camino que podríamos hacer.

En ese momento nos quedaba muy poco tiempo para poner energía en este viaje. Estábamos ocupados en trabajos formales y estables, casi todo el día. En el tiempo que nos quedaba, siempre surgía algún trabajo informal para obtener ingresos extra. Además construíamos una casa que pretendíamos terminar antes de salir de viaje, y de repente aparece la oportunidad de comprar nuestro primer auto, que era del papá de Mauri y realmente nos gustaba. Lo compramos porque lo necesitábamos en ese momento para llegar al trabajo, ya que en la zona no hay mucha frecuencia de transporte público y debíamos ir de un pueblo a otro. Poco a poco nos fuimos adaptando a él. Hacíamos paseos cortos y realmente nos sentíamos cómodos viajando en el Mégane. Pero hasta ese momento, no se nos había cruzado la idea de que podía llegar a ser parte del gran viaje que estábamos pensando hacer con mochilas.

 Un día mirando el manual del auto, descubrimos que los asientos traseros se reclinaban totalmente. Sí corríamos unos centímetros los asientos delanteros, podíamos acostarnos cómodamente. Así bautizamos al auto como Megancete y surgió la idea de viajar en él, nuestra casa sobre ruedas.
Entendíamos que nunca íbamos a dejar todo listo y ordenado, y que no íbamos a tener todo lo que pretendíamos llevar. Una lista realmente larga y muchas cosas «por las dudas», que luego comprendimos que no hacían falta, que solo ocupaban lugar.

El auto se convirtió en nuestro espacio, en nuestra casa, en nuestro refugio y nunca dejó de ser el vehículo que nos lleva a todos lados. Colocamos cama, caño con reserva de agua, garrafa de gas para cocinar, ropa, y no mucho más.
 Se bancó caminos de ripio, altura, nieve, frío, humedad, calor, asfalto, pozos, piedras, arena, mar, montaña, selva…

Sin él no podríamos haber llegado a muchos lugares. Descubrimos junto a él, la magia de las rutas, paisajes impresionantes, y ya llevamos muchas aventuras juntos.

Hace más de dos años es nuestro hogar, el que nos permite tener el patio que querramos y quedarnos en los lugares que adoptamos disfrutando de la naturaleza. 

Nos sentimos afortunados de poder vivir en él. Nos adaptamos a la ciudad, como un auto común, pero también solemos hacerlo todoterreno y eso es emocionante. Además, si el clima no es favorable, tenemos nuestro refugio, y si estamos cansados, está lista la cama para descansar. 

Viajamos en Megancete casi por casualidad, pero nos encanta el poder viajar para vivir y que él sea nuestra casa sobre ruedas.

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